¿Qué es un crianza de Ribera del Duero?

¿Sabes diferenciar un vino crianza de un reserva? ¿Y de un joven o un roble? Sigue leyendo y conviértete en un experto en vino.

¿Sabrías identificar un vino crianza? En otros posts ya hemos visto cómo las Denominaciones de Origen determinan las elaboraciones de vinos de acuerdo a sus reglamentos, referentes a, por ejemplo, las variedades de uva que permite cultivar, el porcentaje de cada una que se pueden utilizar o el número mínimo de meses que el vino debe permanecer en bodega (entre barrica y botella) antes de salir al mercado. En este post vamos a estudiar a fondo los vinos crianza de Ribera del Duero.

Si nos centramos en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, un vino tinto debe estar elaborado con un mínimo de un 75% de uva de la variedad Tempranillo, que también es conocida como Tinta del País o Tinto Fino. Esta, sola o junto a otras variedades como la Malbec, Cabernet Sauvignon o Merlot, no debe ser inferior al 95%. Otras variedades aceptadas, como Albillo o Garnacha Tinta, no pueden superar el 5% del total.

La crianza y cata del vino en Ribera del Duero.

El tiempo de crianza debe ser de un mínimo de 12 meses en barricas de menos de 330 litros. Tras esta crianza, el vino se afinará un año más en botella antes de salir al mercado. Por lo tanto, el tiempo total que el vino permanece en la bodega es de dos años naturales como mínimo. Por lo tanto, los jóvenes y robles pasan menos tiempo en bodega y los reservas y grandes reservas más.

Como es lógico, tras la crianza el vino ha evolucionado, por lo que su cata será diferente a la de un vino joven o un roble, que ha pasado menos tiempo en bodega, o un reserva y un gran reserva, cuyo envejecimiento es más dilatado en el tiempo. En la fase visual veremos ligeros tonos violáceos o incluso morados, cercanos a la juventud del vino. Si pasamos a la fase olfativa, se diferencia de vinos más jóvenes en que ya notamos tonos de madera, como lactonas, especiados, torrefactos, tostados… en función del tipo de roble; también notaremos tonos de fruta fresca. Por último, en boca presenta más cuerpo. Un vino crianza tiene mayor estructura y menos acidez que un vino joven o un roble.

Nuestras recomendaciones sobre crianza.

Cada vino es diferente y cada ocasión requiere un vino u otro. A la hora de hablar de maridaje, el perfil del vino será determinante para complementar un almuerzo o cena; en todo caso un especialista en vinos o sumiller nos ayudará a elegir el mejor vino en base a nuestras preferencias y momento de consumo.

Nosotros desde aquí te recomendamos probar un crianza que nos encanta de la Ribera del Duero, es Emina Crianza, y lo elabora Bodega Emina Ribera en sus instalaciones de Valbuena de Duero, a escasos metros del Monasterio de Santa María de Valbuena, en Valladolid.

Emina Crianza - D.O. Ribera del Duero
Emina Crianza – D.O. Ribera del Duero

¡Salud!

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