Domingos de cata. FASE GUSTATIVA.

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Es el momento de probar el vino. Esta etapa es decisiva y aunque no lo parezca, de gran dificultad. Debemos, además, tener en cuenta la cata de vino retronasal que produce simultáneamente al gusto una reacción olfativa. Diferenciaremos varias etapas:

1.- Identificar los cuatro sabores básicos:
Dulce: lo proporcionan los azúcares residuales de la fermentación y el alcohol. Se aprecia en la punta de la lengua.

Salado: por las sales que componen el vino. Se distingue en los lados de la lengua.
Ácido: por los componentes ácidos de la uva y otros de la fermentación. Se percibe en los laterales y parte trasera de la lengua.

Amargor: es muy peculiar e importante ya que puede hacer que el vino sea desagradable, aunque en su justa medida es característico de vinos elegantes y alarga su regusto. Se aprecia al fondo del paladar.

La combinación de todos estos sabores y los aromas detectados por vía retronasal nos permite hablar del sabor del vino.

Para degustar un vino, hay que introducir en boca el equivalente a un trago pequeño de vino, el cual hay que “masticar” bien durante unos segundos. Después hay que entreabrir los labios para airear el vino. De esta forma se volatilizan los compuestos responsables del aroma.

2.- Clasificar los aromas encontrados.

3.- Evaluar la calidad, equilibrio y persistencia gustativa del vino.

4.- Juzgar la armonía global de todas las sensaciones y su adecuación con el tipo de vino. 

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